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Bitácora del monosabio

Verborrea y cavilaciones

Greguerías recuperadas.

Greguerías recuperadas.

Ahí van otras juguetonas greguerías y falacias que revolviendo entre el polvo de mis legajos, recupero: 

Almohada: Asesor del indeciso. Automóvil: Objeto que aunque nos sirve para viajar y presumir, se abandona en la calle y con el paso de los años se convierte en hucha rota. Hombre: Parte no pensante del pene, que se camela con una buena mesa y poco más. Mujer: Las dos costillas y el externon de Adán con perneras. Primo: Familiar con parentesco algo tonto que cuanto más cercano es, se puede uno arrimar más. Mejillón: Molusco bivalvo afeminado que se depila poco. Zapatos: En potencia, estandartes de la ruina de un hombre. Hambre:  Bisílabo inteligente. Cama: Invento sublime en el que se hacen muy bien dos cosas. Girasol: Planta borrega que disfruta el cara al sol.

Greguerías.

Hoy va la cosa de greguerías, ese género literario que tan doctamente Ramón Gómez de la Serna instituyó.
Cavilando, he encontrado en mi intelecto algunas –de mi cosecha- que creo a bien compartir, con cualquier curioso lector de éste mi cuaderno de tribulaciones pensatorias.

Son éstas:

 

hand.jpgElefante: paquidermo con soplillos y trompeta.

Pez: animal con mucha sangre fría que muere por la boca.

Jinete: dícese del que monta un equino, aunque no sea pálido.

Tren: caballo de hierro con loco motor.

Bicicleta: biciclo moderno solo para el verano.

Político: figura que promete, después se enriquece y finalmente se quema.

Siamés: gato que vale por dos.

Cura: hombre con sotana y sobrina.

Vino: mezcla homogénea de mosto de uva y sudor de pie. (Como vino se fue).

Rockero: ciudadano de San Roque que nunca muere.

Cebra: asno con pijama.

Pingüino: híbrido de un ave y un director de orquesta ebrio.

Suegra: la “letra pequeña” del matrimonio.

La vecina: cotilla compulsiva, que expresado en galego se asemeja a un ave (a veciña)

Ladrón: dícese del individuo que tiene la facultad de que se le peguen las cosas.

Chupóptero: persona que disfruta de varios sueldos, sin pegar golpe.

Agua: líquido que se utiliza para criar ranas y que se bebe cuando no hay otra cosa.

 Copyright: Sim monosabio ©

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3 minutos para morir.

Diariamente, la ansiedad incontrolada de tener que llegar –o ser- el primero en todos los aspectos de nuestra cotidianidad, nos reta a comportarnos como auténticos autómatas (conejito duracell en una desesperada e inútil carrera al final –irremisible- de su autonomía vital alcalina). Ese apresurado estado, que no conduce a lugar alguno y que “tecnócramente” llamamos “stress”, no es más que el desahogo propio con que responde nuestro organismo, ante avalancha tal de obligaciones y responsabilidades que nos lanza nuestra querida sociedad del bienestar (bien vivir y bien gastar). 


Hay que llegar puntual al trabajo, a la cita médico-ambulatoria (3 minutos fonendoscópicos), la cerveza del medio día (que no se enfríe
), el vino (y se fué) idem; y no olvidemos con puntual disciplina teutónica, abonar nuestras facturas en el banco (-ban de bandidos Corporation: ban-co., aunque lo de Botin tiene peor concordancia ); hasta para morirse hay que pagar! y con prestosidad. Tampoco se puede –debe- acudir en deshoras a casa (sopena regañina femino-moral y pernocta con seudo alejamiento lechal); es decir, o somos puntuales o nos luce ipso-facto la alopecia (bisoñé a algunos) por mucho que dentro de 100 años seamos calvos todos...


 
Concluyendo: unas prisas bien llevadas, sin  sorpresas de última hora, multas de tráfico (restada alevosa puntual), respetuosas con nuestra integridad físico-emotivo-sensorial, serán nuestras inseparables compañeras de viaje, aunque teniéndolas como aliadas, para que queremos enemigas, decía el pícaro...

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