Apunte (momentos felices).
A veces nos creemos en la posesión de la verdad absoluta y como una auténtica hemeroteca del saber escribimos o proclamamos palabras, carentes de lógica (sin ser aplastante); proclamamos definiciones a medias (tintas / no enteras) y no comprendemos con total seguridad el significado de algún vocablo. Tal es el caso de una palabra siempre en boga: felicidad. Ese “vellocino de oro” que todos deseamos y que pocas veces conseguimos encontrar, esa quimérica realidad tan poco disfrutada y que como todas las esencias cortas (de pequeño tamaño temporal) sabrosa “in extremis”.
Según Albert Figueras, en su libro “Optimizar la vida”, la felicidad entendida como un estado permanente de bienestar absoluto, no existe. Es un estado momentáneo, una sensación fugaz, que experimentamos en momentos de nuestra vida.
Yo opino (bajo mi simiesco intelecto) que la felicidad no es un todo, no se puede ser feliz continuamente en el tiempo, en esa magnitud tan solo encontraremos esa eventualidad puntualmente. También es poco posible llegar a ese codiciado estado compelidamente, no es el “Santo Grial” que todos soñamos poseer a base de esforzarnos en nuestras relaciones y quehaceres tratando de acelerar su búsqueda; Ser feliz a veces se encuentra sin darnos cuenta y cuando más lo deseamos, simplemente no aparece. Sublime nirvana inverosímil de difícil acceso.
Concluyo con una frase de Antonio de Saint-Exupery: "Si quieres comprender la felicidad, tienes que entenderla como recompensa y no como fin".
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