Mirada afgana.
Una mirada es el espejo del alma de quién la realiza. Puede matar o enamorar (Cupido flechazo insalvable) e incluso a veces, adivinamos en esos ojos intenciones venideras cargadas de adjetivaciones perversas, en los mejores casos antónimamente benévolas.
Puede ser: reconfortante, beligerante, cálida, huidiza, alegre, triste, altiva, cabizbaja, sutil, impetuosa, fija, perdida, férrea, cándida, fugaz, penetrante, fogosa, dulce, desencajada, ingrávida, aplastante, excitante, provocadora...
Puede transmitir, al que es blanco de ella: sosiego, inquietud, felicidad, tristeza, miedo, simpatía, odio o pasión.
Una mirada puede ser todo o nada, un mar de dudas o un océano de tranquilidad.
Azules de aguamarina, esperanzadores verdes, negros azabache o marrones de avellana, colores que reflejan sentimientos, a veces opacos e intranscendentes con un velo de hipócrita maldad, otros muestran su desnudez con la generosidad exacerbada que regala su inherente calidad humana.
Ella mira ausente, denotando falsa calma, quizás presintiendo tiempos que han de venir, vanos, estériles... bañados en un lodo inmundo y sanguinolento. Años de hostilidad, fruto de la magna impunidad de señores de la guerra (canes belicosos) al abrigo de una capa de poder. A pesar de su ausencia, sus ojos son bellos, ojos serenos. Preciosas esmeraldas que atesoran todo un pueblo (-icono enciclopédico de una casta-).
No descansó el artista “fotocaptor” hasta encontrarla, tras una “bidecada”, volvió a contemplar la magia de sus pupilas.
http://magma.nationalgeographic.com/ngm/afghangirl/
Mirada: Acto de fijar la vista en un objeto aplicando juntamente la atención. ¿?
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