La complicada tarea de vivir.
Hay que continuar, la vida sigue, monótona e idéntica como un océano latente, aletargado...
Tenemos que pensar en el mañana, decorarlo en rosa y disimular nuestro tembloroso rictus.
Tenemos que pensar en el mañana, decorarlo en rosa y disimular nuestro tembloroso rictus.
Seguir viviendo y ver que la omnipotente vida, continua su incongruente deriva, sembrando de quimérica simiente nuestro presente, derrotándolo.
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